De la mano del pirata
al pueblo de mar llegaste
y allí, sola, la encontraste
con una caricia innata
con grandes ojos de gata
y así, te dio su mal fario
aquel ángel tabernario
que vulgar no te sabía
cada vez que te veía
bajar de cada escenario.
De la mano del pirata
al pueblo de mar llegaste
y allí, sola, la encontraste
con una caricia innata
con grandes ojos de gata
y así, te dio su mal fario
aquel ángel tabernario
que vulgar no te sabía
cada vez que te veía
bajar de cada escenario.